jueves, septiembre 6

Receta contra el Mal de Ojo

Brajot 20a - 20b

¿Conocen la frase que dice que las brujas no existen pero que las hay, las hay?
Bueno, algo así parecería ocurrir con el llamado Mal de Ojo: Nunca nadie lo vio, pero el miedo que nos genera que alguien nos lo eche puede llegar a mover montañas, sobretodo si tenemos tendencia a la superstición.


En el judaísmo, la idea de un "Mal Ojo" tiene raíces en el texto bíblico. Originalmente parece haber sido una expresión que denotaba avaricia, tanto por necesidad (cf. Dt. 28:54-57) como por gusto (cf. Pr. 23:6-7). Esa mirada mezquina se contrastaba con el "Buen Ojo" que daba cuenta de la generosidad de quien lo poseía (cf. Mishna, Avot 2:9).

Con el correr del tiempo, el Mal Ojo fue dejando lugar al "Mal de Ojo." Ya no era un tema de avaricia o bondad. Ahora se trataba de la capacidad de una persona de producir efectos negativos en otra con la sola mirada. Una mirada maliciosa era suficiente para causar daño, y de eso era importante cuidarse.


Por suerte, en la página del día, el Talmud nos da una receta para combatir el mal de ojo. Y, fiel a su costumbre, lo hace a través de un relato bastante peculiar:

"Rabi Iojanan solía ir y sentarse en las puertas del baño ritual [al que acudían las mujeres para purificarse].
Él [justificaba su proceder y] decía: Al subir las hijas de Israel para venir al baño ritual, me mirarán y tendrán hijos tan lindos como yo.
Le preguntaron los sabios: ¿Acaso no tienes miedo del Mal de Ojo?
Les respondió: Yo soy descendiente de Iosef, sobre quien no gobernaba el Mal de Ojo [...] El ojo [de Iosef] que no quiso comer de lo que no era suyo, el Mal de Ojo no lo puede dominar."

Si, es cierto. Tal vez se quedaron pensando en la soberbia de Rabi Iojanan que no solamente se creía guapo sino que también profesaba la idea de que las mujeres que lo miraban podían a llegar a traer al mundo hijos tan bellos como él.

Sin embargo, lo más rico del relato nos regresa al Mal de Ojo y a la receta para que no nos haga daño. Y para ello, debemos recuperar la historia de Iosef, el soñador, quien de acuerdo a lo relatado en el libro del Génesis se negó a tener relaciones con la mujer de quien era su amo cuando llegó a Egipto. Así como Iosef no miró ni "comió" de lo que no era suyo, de igual manera vemos a Rabi Iojanan que al ver pasar muchas mujeres camino al baño ritual tampoco se tentaba con ideas impropias.


En consecuencia, de acuerdo al Talmud, parte importante de la receta para liberarnos del Mal de Ojo radica en nosotros mismos: mientras no caigamos presa de desear lo que no debemos, nadie que nos mire mal tendrá posibilidades de causarnos daño.

Así que ya saben... si les interesa liberarse de miradas maliciosas, no tienen más que comenzar por depurar sus propias miradas. Lindo desafío, ¿no?

BONUS TRACK!
Si el tema de Mal de Ojos en el Judaísmo les interesa y quieren aprender un poco más sobre la genealogía de este concepto, pueden escuchar aquí una conferencia que di al respecto algún tiempo atrás. También incluye algunas ideas sobre el tema de posesión de cuerpos. Espero que les guste.

6 comentarios:

  1. Hola Rav, hoy me compre mi primer tratado, brajot justamente. (80% en castellano lo uso porque mi ivrit es muy pobre).
    Pregunta. Este Rabi Iojanan ¿es el mismo que era cuñado de Resh Lakish y le hecho en cara que no habia llevado una juventud muy prolija (por decirlo suavemente)?

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  2. Exactamente. Se trata del mismo Rabi Iojanan, quien casó a su hermana - al parecer tan o más bonita que él - con Resh Lakish luego de rescatarlo de su pasado gladiador.

    Enhorabuena por el tratado de Brajot! Espero que disfrutes de su lectura tanto como yo lo estoy haciendo!

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  3. Donde esta la hamtza?? esencial en el mal de ojo..hamtze, Cinco, pentateuco, Jumash. Es el espantador oficial por estas tierras de medio oriente.

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  4. En la tradición judía aparecen varias recetas contra el mal de ojo, algunas conocidas (con la jamsa) y otras no tanto (como comer un pescado específico de nombre tenca). Algo de todo eso aparece en la conferencia.

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  5. ''Midda kenegued midda''. Lo que uno hace al otro, bueno o malo, le vuelve en la misma medida.
    El talmud cuenta (no me acuerdo en que tratado) de una mujer blanca que tuvo un hijo negro con su marido blanco. El hombre acudio a los sabios para divorciarla, argumentando que la mujer le habia sido infiel y habia estado con otro hombre... Los sabios finalmente descubrieron, no se si con la confesion de la mujer, de que en realidad ella en el acto sexual con su marido estaba pensando en su esclavo negro. Y eso basto para tener un hijo de ese color.
    Igual voy a tratar de buscarlo bien. Saludos.

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  6. Y que hacer cuando una persona fallecida ocupa el cuerpo de otra y habla a través de esta?

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